27 dic. 2011

OPOSICIÓN O ALTERNATIVA PROGRAMÁTICA AL MAS

Ciudadanas y ciudadanos:
Adjunto a ustedes el artículo "Oposición o alternativa programática al MAS" que escribí para el Suplemento "Animal Político" que se publicó en La Razón el pasado 25 de diciembre.
Espero sea de su interés.
Saludos,
FABIÁN II YAKSIC FERAUDY, DIPUTADO NACIONAL
Cámara de Diputados - Asamblea Legislativa Plurinacional
OPOSICIÓN O ALTERNATIVA PROGRAMÁTICA AL MAS

De acuerdo a la semántica de la palabra oposición, ésta “es la acción o efecto de oponerse” y en política es “el conjunto de organizaciones, grupos, fracciones o partidos políticos y personas en lo individual, que disienten y que critican o impugnan los actos de la fuerza política dominante, generalmente constituida en gobierno, que se oponen a su postura política”.

En un Estado democrático la oposición debería jugar un rol fundamental de fiscalización y propuestas alternativas a las políticas gubernamentales del MAS hoy partido de gobierno dominante. Esto sería posible si estuviéramos en un escenario efectivo de “democracia institucionalizada” donde las instituciones funcionen cumpliendo su papel en el marco de la Constitución Política del Estado.

Lamentablemente esto no sucede, todo lo contrario, estamos al frente más bien de una “democracia no institucionalizada”, de una “democracia delegativa”, siguiendo el pensamiento del recientemente fallecido cientista político argentino Guillermo O`Donnell, en la que “el Presidente es considerado como una encarnación del país, principal custodio e intérprete de sus intereses”, donde instituciones como el Órgano Judicial, Órgano Electoral y Órgano Legislativo “institucionalizados” deberían estar fundamentadas “en la independencia, separación, coordinación y cooperación de estos Órganos” (Art. 12, CPE). Mientras no exista una real independencia, separación, coordinación y cooperación de los Órganos del Estado la tarea de la oposición se hace poco efectiva.

De ahí que la labor de la oposición hoy en día no tiene condiciones de desenvolverse frente a un Gobierno hiper-presidencialista y que ha “desinstitucionalizado” la democracia configurando lo que Luis Tapia denomina un “Estado de derecho como tiranía”.

Es en este contexto que tenemos una oposición con pocas luces para generar iniciativas políticas que haga posible los “contrapesos” frente al partido de gobierno dominante.

Hay cuatro fenómenos políticos y sociales ocurridos en el último año que deberían ser lecciones aprendidas para la oposición por los efectos que seguirán repercutiendo en la coyuntura política nacional: las dos derrotas electorales sufridas por el MAS (elecciones judiciales del 16 de octubre y las elecciones municipales en Sucre y Quillacollo del 18 de diciembre), la derrota moral del gobierno del MAS con la marcha en defensa del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) y la “imperdonable” represión en Yucumo del 25 de septiembre, que han develado una serie de imposturas gubernamentales en relación a lo indígena y la defensa de la Madre Tierra; y, finalmente, el gasolinazo de hace un año, que ha develado un carácter antipopular, y la pérdida de credibilidad y seriedad en materia de política económica del Gobierno que desnudó esta medida.

De acuerdo a una reciente encuesta difundida por un medio de comunicación escrito, acerca de quién estaría liderando la oposición haciéndole más frente al gobierno del Presidente Evo Morales, se revelan los siguientes resultados de opinión pública: el 30% de los encuestados responde que es Juan Del Granado el líder de oposición; le sigue con un 20% “ninguno”, con 18% Rubén Costas, con 14% Samuel Doria Medina, con 14% quienes no precisan su preferencia y con 4% Manfred Reyes Villa. Seguramente las personalidades que aparecen en la encuesta marcarán el protagonismo que adquirirá la oposición y la alternativa al MAS hacia adelante, esperando que el resultado de dicha encuesta no sea un estímulo para renovadas persecuciones “judiciales”.

Otro elemento que marca una diferencia gravitante para el performance de la oposición es la percepción ciudadana en el año 2011 sobre la aprobación del Presidente Evo Morales, que empezó su nueva gestión en enero de 2010 con un 70% de aprobación, aunque terminó ese año con una aprobación de 48%. 2011 fue el año de desaprobación de Morales, que empezó el año con 56% de desaprobación, en enero, y tuvo en Febrero el más alto índice de desaprobación, 63% (efecto gasolinazo); ahora termina con un 53% de desaprobación.

Lo dicho es una buena plataforma sobre la que la oposición debería madurar formas alternativas de hacer política cualitativamente distinta. Hoy tenemos frente al MAS una alternativa desde la izquierda democrática en construcción, como es el Movimiento Sin Miedo (MSM), lo que hace compleja pero cualitativamente distinta su situación. Unidad Nacional (UN), en torno a Doria Medina, está empeñado en insistir en un liderazgo con techo conocido.

Ambos son las únicas expresiones con alcance nacional; el resto se trata de liderazgos regionales emergentes con pretensiones nacionales (Rubén Costas). De Plan Progreso para Bolivia (PPB)-Convergencia Nacional, que al no tener una cabeza, está absolutamente diezmada en divisiones internas irreversibles, entre posturas individuales y facciones más o menos consistentes que ha ocasionado que su relativa importante bancada de diputados y senadores que sumaba 47, hoy está repartida en diferentes grupos y representantes individuales que incluso se han alineado con el MAS.

Considero que, más que oposición, lo que el país necesita es una clara alternativa programática al MAS desde el proceso de cambio y transformación que no termina de arrancar en base a la nueva CPE. Este proceso requiere un programa de gobierno y plan estratégico que no lo tiene el MAS. Con el gobierno de Morales estamos viviendo una transición que no es todavía la transformación con la que soñó el país a fines del 2005 y fines del 2009, cuando apostó electoralmente por un liderazgo que hoy le está fallando.

No veo en el horizonte una oposición con fortalezas si persiste en su empeño de a título de “sacar al indio”, como le gusta decir al Presidente, pretenda cambiar el agua de la bañera incluyendo al bebé. No se puede ignorar lo avanzado, y la expectativa nacional todavía pendiente de implementación del ideario transformador de un “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías”.