Desde el presidente Evo Morales, alguno de sus ministros y respetables intelectuales se han dado a la tarea de interpretar a su modo lo que el Movimiento Sin Miedo (MSM) quiso significar al hablar de República Plurinacional.
Desde el oficialismo, el Presidente y su Ministro de Gobierno han descalificado la propuesta hablando que se trataría de un “anhelado retorno al gonismo”, mostrando un triste extravío conceptual y analítico que denota que en realidad el sectarismo y la exacerbación discursiva del anticolonialismo nos ha llevado a tener al frente a un gobierno al que le persiguen los fantasmas del pasado neoliberal y partidocrático. Estas reacciones gubernamentales a toda iniciativa de la izquierda democrática muestran que el Decreto Supremo 048, que determina el cambio de nombre de “República de Bolivia” a “Estado Plurinacional de Bolivia”, no había sido inocente y encierra una visión culturalista antidemocrática, que debilita la institucionalidad que conlleva una república verazmente democrática.

